jueves, 22 de noviembre de 2012

Cero y van 37!

De tanto en tanto necesito hacer un recuento de mi vida, voltear hacia atrás y observar el camino andado, y tambien  poner la mano sobre mi frente para poder ver hacia donde voy, y así poder  espiar un poco del futuro. Está en mi naturaleza, me anticipo a las sorpresas, no me gusta dar paso sin huarache como dicen en mi tierra.  Y cada vez que realizo este recuento me doy cuenta que con los años me he vuelto mas flexible, ya no me juzgo tan duro, de hecho, ya no creo que necesito juzgarme, lo que fue, ya fue, y que Dios me bendiga por eso. Creo que he llegado a un punto en mi vida en que ya no soy la protagonista, ni necesito serlo, ahora solo soy actriz de reparto, si, en mi propia vida, y lejos de molestarme, me anima.
 
 Ya no estoy interesada en tener, ya no es mi prioridad el saber, ahora me interesa mas sentir. Nada es seguro en esta vida, pero me gusta tener planes por si acaso, y uno de mis planes es descubrir mas sensaciones, por que hay muchas cosas que no he sentido aun, quiero probar mas, quiero vivir mas, y no me refiero solo al hecho de  respirar, me refiero a poner sentido a mi vida, a llenar mi cuerpo de sensaciones y emociones, que de tantas y tan juntas se me desborden en lágrimas cargadas.
 
 Algo que alguna vez me dijo mi madre, es que necesitamos del arte para llenar nuestro espíritu, alimentar nuestra alma, y aun hoy me sorprende lo acertado  de sus palabras, por que ahora soy un testigo de ello. Estoy segura de que Dios nuestro señor creo la magnificencia del arte en cualquiera de sus expresiones para sensibilizarnos y adquirir la gracia de  entregarnos a la vida misma sin reservas. Quien lo diría de una persona tan pragmática?. 
 
Que el viento se lleve mis palabras y, que solo Dios juzgue mis actos.
 
Que bendición tener la oportunidad de cumplir un año mas de vida, que bendición reconocer tal bendición. Feliz cumpleaños a mi :)

jueves, 1 de noviembre de 2012

Abril en Noviembre

Se le caía a cachos la vida,  su cuerpo se iba apagando como la flama de una cerilla, lentamente, pero también inevitablemente. Nunca dejo de disfrutar la vida, y siempre  de acuerdo a sus posibilidades físicas. Su enfermedad se la fue comiendo de afuera hacia dentro, por que hasta en sus últimos momentos, su corazón, su esencia, su centro fue de oro macizo, impenetrable e inquebrantable. Pago en cuotas físicas el costo de su enfermedad, primero su cabello, su ondulado cabello, después su rosada piel, su postura, su sonrisa brillante, pero jamas su fe. Los estragos en su cuerpo fueron poco evidentes para mi, por que me concentraba en lo negro de sus ojos cada vez mas negro, un negro sin retorno, no vi que se iba, no quise verlo. Y así de repente como suelen suceder las cosas que marcan, me di cuenta que se iba, que no había remedio. No puedo olvidar el dolor que le provoco mi sufrimiento, no puedo perdonarme haberle dado esa inquietud en sus ultimas horas, fue inevitable que todos los temores que guarde en mi pecho por diez largos años se me agolparan de pronto ante la certeza de su partida. Mi sufrimiento salio a presión por todos mis poros, mis lágrimas fueron tan grandes, abundantes y venían de los mas profundo de mi ser, con vergüenza confieso que físicamente me fue imposible controlarme. Se iba ella, mi hermana, se iba y yo sentía un desgarro físico inexplicable, como si arrancaran de mi la vida misma. Ella en su infinito amor  se sentó a consolarme, consolarme a mi,  que mi pecado de cobardía no me permitio ver lo egoísta de mis acciones. No podía, ni quería desprenderla de mi abrazo, de nuestro abrazo, sus palabras eran inteligibles debido a mis sollozos, la sangre que rodó por mi espalda me indico que era el momento. Junte todo el valor que me fue posible y la recoste. Le susurre al oído que la amaba, y que seria parte de mi siempre. No se por que, ni recuerdo que,  pero empecé a cantar en su oído,  canté y canté y canté, luego moje con un algodón sus labios y salí. Salí de su habitación a sabiendas de que era nuestra ultima vez juntas, físicamente, además sabiendo que mi yo que salia no era la misma que había entrado, y que nunca mas lo volvería a ser. Siempre me faltará ella y los momentos que no pasarán, en esta dimensión, pero, que en mi mente suceden. Te amo Abril.

Bienvenido Noviembre.