jueves, 1 de noviembre de 2012

Abril en Noviembre

Se le caía a cachos la vida,  su cuerpo se iba apagando como la flama de una cerilla, lentamente, pero también inevitablemente. Nunca dejo de disfrutar la vida, y siempre  de acuerdo a sus posibilidades físicas. Su enfermedad se la fue comiendo de afuera hacia dentro, por que hasta en sus últimos momentos, su corazón, su esencia, su centro fue de oro macizo, impenetrable e inquebrantable. Pago en cuotas físicas el costo de su enfermedad, primero su cabello, su ondulado cabello, después su rosada piel, su postura, su sonrisa brillante, pero jamas su fe. Los estragos en su cuerpo fueron poco evidentes para mi, por que me concentraba en lo negro de sus ojos cada vez mas negro, un negro sin retorno, no vi que se iba, no quise verlo. Y así de repente como suelen suceder las cosas que marcan, me di cuenta que se iba, que no había remedio. No puedo olvidar el dolor que le provoco mi sufrimiento, no puedo perdonarme haberle dado esa inquietud en sus ultimas horas, fue inevitable que todos los temores que guarde en mi pecho por diez largos años se me agolparan de pronto ante la certeza de su partida. Mi sufrimiento salio a presión por todos mis poros, mis lágrimas fueron tan grandes, abundantes y venían de los mas profundo de mi ser, con vergüenza confieso que físicamente me fue imposible controlarme. Se iba ella, mi hermana, se iba y yo sentía un desgarro físico inexplicable, como si arrancaran de mi la vida misma. Ella en su infinito amor  se sentó a consolarme, consolarme a mi,  que mi pecado de cobardía no me permitio ver lo egoísta de mis acciones. No podía, ni quería desprenderla de mi abrazo, de nuestro abrazo, sus palabras eran inteligibles debido a mis sollozos, la sangre que rodó por mi espalda me indico que era el momento. Junte todo el valor que me fue posible y la recoste. Le susurre al oído que la amaba, y que seria parte de mi siempre. No se por que, ni recuerdo que,  pero empecé a cantar en su oído,  canté y canté y canté, luego moje con un algodón sus labios y salí. Salí de su habitación a sabiendas de que era nuestra ultima vez juntas, físicamente, además sabiendo que mi yo que salia no era la misma que había entrado, y que nunca mas lo volvería a ser. Siempre me faltará ella y los momentos que no pasarán, en esta dimensión, pero, que en mi mente suceden. Te amo Abril.

Bienvenido Noviembre.

11 comentarios:

  1. Muy profunda tu entrada. La vida a veces pega duro! Esto es reciente?
    Me he quedado sin palabras hoy para decirte.
    Nada mas que te mando un gran abrazo. Y muchas fuerzas para atravesar esos momentos de nostalgia, de extrañar.
    beso

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  2. Buahhh tengo la piel de gallina y estoy tratando de controlar las lagrimas. Si es un relato real solo decirte que lo siento. Ahora ella vive en tu corazón.
    Un abrazo enorme!!!

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  3. Uffffffff Mel!
    Yo he perdido dos hermanos (ambos asesinados) y se perfectamente de qué hablas.
    Pero en tu caso me parece dolorosísimo haber asistido a su deterioro, a su agonía...y pienso que haber tenido la posibilidad de decirle adiós con palabras, cantos y abrazos no alivia la pena de la pérdida.
    He sentido en las entrañas mismas tu dolor.
    Y sí, estoy llorando: por ti, por mi, por todos los seres que hemos visto partir a nuestros hermanos del alma, antes que nosotros...
    Te abrazo, me abrazo, los abrazo a todos/as.

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  4. Te entiendo. Un abrazo fuerte. Seguro que en donde esté, aun siente este amor tan fuerte.

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  5. Que fuerte relato, cuanto dolor, pero eres fuerte igual que lo fue tu hermana, salir adelante despues de una perdida así, es duro y doloroso pero el tiempo va haciendo más llevadero el dolor, que nunca se va, pero se guarda cada vez en un rincón más hondo del corazón, para que no lo encontremos a diario, y sólo aparecerá cada tanto en una fecha importante, en un aroma, en una sonrisa que nos resulte familiar. Hay que aprender a vivir con este dolor, para que desde donde este esa persona amada pueda descansar y estar tranquila por que nosotros estamos bien.
    Un abrazo muy fuerte

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  6. Si es real, esto fue hace 18 años, justo cuando yo tenia 18 años tambien, he vivido la mitad de mi vida con este relato enterrado. Noviembre es un mes especial para mi, me gusta mucho, por alguna razon relaciono este mes con su presencia, la siento mas cerca, la siento en toda la belleza de la naturaleza, quiza por que en mi mente vive la analogia de que en noviembre, la naturaleza se prepara para dormir durante el invierno y renacer en primavera, no se, nunca le habia puesto palabras a mi nudo en la garganta. Pero como diria Luis G. Urbina

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  7. "Asi fue, no fue una separacion, si no un desgarramiento,
    quedo atonita el alma, y sin ninguna luz quedo en la sombra el pensamiento"

    Muchas gracias por sus lindas palabras,pero el dolor no se marcha solo se esconde detras de la celebracion de lo que fue el milagro de su vida.

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  8. Mel...querida Mel ... que decirte mi amor.. que su alma sigue Mel! el cuerpo físico no está! Fuerza! besos ,caricias y abrazos de oso para tí.

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  9. Mel. No hay palabra que en este momento pueda decir, capaz de trascender el impermeable dolor de la perdida de una hermana. Te acompaño y acompaño con mis intenciones el alma de tu hermana adonde ella este viajando... Todo mi corazón se une al circulo de corazones que hoy a traves de buenos pensamientos te estamos rodeando. Abrazo!

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  10. Muy triste el dolor que has tenido que pasar al perder a tu querida hermana, más aún verla acabarse lentamente. Guarda tan solo los momentos bellos que pasaste a su lado, los otros quizá no se puedan olvidar, pero al menos trata de no recordarlos.. Un gran abrazo para tí.

    Te invito a ser de los primeros seguidores en mi blog.
    Besitos.

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  11. Estremecedor relato. Cuando se va un ser querido, una parte de nosotros mismos se va con él, es inevitable. Si no te importa me uno a tu blog, un abrazo

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Puedo NO estar de acuerdo con lo que dices, pero defenderia con mi vida tu derecho a decirlo. Comentarios Bienvenidos.